Con una superficie de 1374 kilómetros cuadrados, el Parque Nacional Jaragua de la provincia Pedernales es la zona de mayor biodiversidad de las Antillas, y es un destino idóneo para los amantes de la aventura y la naturaleza.

Parque-Nacional-JaraguaEn estas tierras los dominicanos tienen un verdadero tesoro, pues no solo el atractivo de la naturaleza exótica que exhibe la hace especial, sino también las particulares características de la zona.

El nombre de Jaragua procede de los indígenas taínos, para quienes la zona era parte del Cacicazgo de Xaraguá. Es la única parte protegida de la antigua formación geológica conocida como Paleoisla del Sur, una de las dos que se unieron para formar la actual isla de La Hispaniola, entre 20.000 y 30.000 años atrás.

Por esta razón también es uno de los pocos lugares del país en el que quedan vestigios de la cultura aborigen; allí pueden apreciarse en un número considerable de cuevas que guardan en su interior pictografías, petroglifos y vasijas.

No fue hasta 1983 que fue declarada como Parque Nacional, reconociendo de esta manera la importancia ecológica e histórica que posee.

Desde noviembre de 2002 es uno de los tres núcleos de la reserva de la biosfera designada por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), junto con los parques Lago Enriquillo y Sierra de Bahoruco.

Entre la variedad de hábitats que tiene este Parque Nacional, se encuentra un número de lagunas, como la de Oviedo.

Con una superficie aproximada de 28 kilómetros cuadrados y una profundidad de 1.5 metros, la Laguna de Oviedo es el segundo cuerpo de agua más grande en la República Dominicana después del Lago Enriquillo. Se caracteriza por su belleza natural, como sus aguas de color verde, y en el centro hay 24 pequeñas islas, de las cuales la más grande es conocida por los residentes como el «Cayo de las Iguanas».

Laguna de OviedoEs una laguna de agua muy salada, y sus niveles de salinidad muestran cambios estacionales debido a la precipitación, evaporación y el flujo de agua dulce.

Se realizan recorridos en embarcaciones por los cayos y manglares en los cuales se pueden observar impresionantes vistas panorámicas y los avistamientos de aves.

Entre las aves que se observan en la zona se encuentran numerosas aves acuáticas migratorias y reproductoras. Las especies de aves endémicas incluyen la cotorra de La Española (Amazona ventralis), la cigua palmera (Dulus dominicus), el cuervo de cuello blanco (Corvus leocognaphalus), el cuatro ojos (Phaenicophilus palmarum), el pájaro bobo (Saurothera longirostis) y el perico de La Española (Psittacara chloroptera).

Estos espacios poseen las condiciones ideales para la existencia de dos especies endémicas de iguanas (ambas en peligro de extinción):

Iguana Rinoceronte (Cyclura cornuta): Habita en las regiones rocosas o costeras y en bosques secos y espinosos. Los adultos alcanzan una longitud de 60 a 130 centímetros de largo. Como otras especies de iguanas, tiene una cabeza robusta, fuertes piernas y un cuerpo pesado. Se debe su nombre a sus escamas cónicas o cuernos que exhiben los machos en la parte superior del hocico.

Iguana de Ricord (Cyclura ricordi): Una de las especies más raras de iguana en todo el mundo habita en los terrenos áridos y bosques secos en la región suroeste de la República Dominicana. Los adultos pueden alcanzar una longitud de cuerpo de 40 a 50 centímetros. El cuerpo es de color verde grisáceo con bandas transversales oscuras y espinas dorsales muy desarrolladas en la parte superior. Se caracterizan por el iris de sus ojos de color rojo y las escamas que forman anillos en la cola.