¿Qué Son Los Biodigestores Y Para Qué Sirven?
Un biodigestor es un sistema muy sencillo y económico para reciclar residuos orgánicos convirtiéndolos biogás y fertilizantes para la agricultura, este sistema es muy utilizado en zonas rurales y países en vías de desarrollo por su economía y viabilidad.
Para entender más o menos lo que es un biodigestor imaginémonos una letrina, en una letrina se acumulan materia fecal y orina, lo que hace que se forme gas metano y se vuelva inflamable, ya algunos habrán escuchado el cuento de “si tiras un fósforo en una letrina”. Un biodigestor hace algo parecido, ya que consiste en una cámara construida bajo tierra con ladrillos, piedra u hormigón.
En este sistema hay una entrada para ingresar materia orgánica como materia fecal y desechos vegetales, exceptuando cítricos ya que aumentan el nivel de Ph. Luego de ingresar por la cámara de carga, terminan en la cámara de digestión, donde hay una cantidad determinada de agua para que se den las reacciones anaeróbicas que produce el biogás, metano y dióxido de carbono. Luego de diluirse el material orgánico el gas sube y puede ser extraído a través de un tubo de salida, mientras que el material restante rico en nitrógeno, fósforo y potasio pasa a otra cámara y puede ser utilizado como fertilizante.
Este sistema es muy utilizado en fincas donde pueden aprovechar los desechos del ganado y utilizarlos para producir energía y abonar las tierras. También se evita que haya deforestación y se disminuye la huella ecológica del pastoreo que libera metano al medio ambiente y dicho gas produce efecto invernadero 20 veces más que el dióxido de carbono.
Para implementar este sistema es importante aprovechar las estructuras agrícolas como productores de leche y productores de alimentos cultivables, de esta manera se beneficia la industria local y se crea una conciencia ambiental.
¿Cómo ayudan al medio ambiente?
Reducción de residuos orgánicos. Disminuyen la acumulación de basura orgánica en vertederos, reduciendo la contaminación del suelo y del agua.
Disminución de emisiones de gases de efecto invernadero. Evitan que los residuos orgánicos liberen metano de manera descontrolada a la atmósfera, ayudando a combatir el cambio climático.
Sustitución de combustibles fósiles. El biogás generado puede reemplazar el uso de leña o gas propano, reduciendo la deforestación y la dependencia de energías no renovables.
Producción de fertilizantes naturales. Generan un abono orgánico que mejora la calidad del suelo sin necesidad de fertilizantes químicos contaminantes.